27 de julio de 2011

Una mañana de julio

La tarde es fresca, dan ganas de que empiece el verano de verdad, ese verano de tardes en la playa, de paseos con amigos, de charlas por la noche, de atreverse a divertirse, de guardar en el baul todos los recuerdos buenos que quepan. Pero para el verano de verdad faltan...

Natalia: DOS DÍAS!
Yo: Poquito :)
Natalia: Amo el calor. Quiero sudar como un pollo. Tirarme de cabeza a la piscina. Secarme al solecito en cinco minutos. Tumbarme el el suelo de piedra sin importanrme que se peguen hierbitas a mi piel mojada, rascarme porque me pica la hierba. Llevar shorts y querer quitármelos. Que se me meta cloro en los ojos. Balancearme en el columpio y alegrarme al ver que he llegado tan alto que veo que al final de un bosque hay una carretera. Bajar la cuesta del bosque y corretear por los railes del viejo tren. Enterrarme en la arena de la playa. Que se me pegue la arena a mi piel mojada. Tomarme un granizado de limón en una alegre terracita de algun local con vistas al mar. Viajar en coche con la ventanilla bajada para que entre aire.
Yo: Respirar la brisa marina...